La
Alpujarra es una de las comarcas andaluzas
más singulares de toda Europa.
Es una abrupta región montañosa,
de increíbles paisajes accidentados,
salpicados de contrastes: como resultado de
la secuencia climática y altitudinal
se pueden contemplar desde los paisajes
alpinos de Sierra Nevada hasta los
de la Costa Subtropical.
Tres
colores destacan en la Alpujarra: el
verde de su paisaje, el azul del
cielo, el mar al fondo, el blanco de
sus pueblos y la nieve próxima. Pocas comarcas
han sabido conservar la belleza y el misterio como
la Alpujarra. Pocos pueblos han
sabido conservar claramente intactas sus costumbres,
tradiciones o formas de vida como lo han hecho
sus gentes. Lo que más llama la atención
de la Alpujarra es su peculiar
estructura urbanística, especialmente en
pueblos como Pampaneira, Bubión,
Capileira, que forman un bellísimo Conjunto Histórico-Artístico, denominado El
Barranco de Poqueira y que han mantenido
el aspecto bereber en la arquitectura de sus casas
y sus calles. Pequeños
pueblos blancos, con los balcones salpicados de
flores, trepan por las pendientes aterrazadas e
interrumpen el salvaje equilibrio de una naturaleza
casi intacta. Son
pueblos construidos escalonadamente, con calles
angostas, empinadas y un dominante color blanco
en sus casas, construidas con tejados planos.
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