Mojacar es
uno de los pueblos con más encanto de la costa
levantina almeriense. Su arquitectura popular de casas
blancas, sus playas y su paisaje son su mejor reclamo
turístico. Mojácar se
extiende por una colina en las estribaciones de Sierra
Cabrera. De impronta árabe, el núcleo
urbano conserva su peculiar estructura de terrazas
escalonadas, rincones y estrechas calles. A los pies
de la población se localizan más de cinco
kilómetros de magníficas playas.
La
Fuente Mora de doce caños, antes
de entrar al núcleo urbano, la maciza Iglesia
de la Encarnación, iniciada mediado
el siglo XVI, el aljibe del antiguo castillo
nazarí, el Arco de Luciana y
la Puerta de la Ciudad (que lleva
a unos de los rincones más bellos del pueblo)
merecen una mirada más atenta, aunque en Mojácar es
difícil aconsejar al viajero dónde
pararse, porque es una ciudad de rincones y los rincones,
ya se sabe, establecen con facilidad su propio diálogo
con el paseante. No hay pues, en el caso de Mojácar,
más que un posible consejo al visitante: "Piérdase
por sus calles, que siempre habrá algo que
le hará pararse a contemplarlo".
Níjar,
uno de los municipios más extensos de España,
cuenta en su seno con todo tipo de atracción
para el viajero que llega de todo el país a
visitarlo o de los mismas poblaciones vecinas, porque
desde la pedanía de Huebro hasta
cualquier cala, desde los talleres del pueblo hasta
la creciente extensión agraria del llano de Campohermoso,
o desde el volcán de La Granatilla hasta
el restaurante sobre el mar de La Isleta del
Moro, el término de Níjar tiene
siempre con lo que sorprendernos a todos. Níjar es
no sólo un pueblo muy bello centro de una comarca
de exuberante belleza, sino un pueblo, además,
lleno de curiosidades, un pueblo cargado de personalidad,
con una larga tradición de artesanía
(cerámica, jarapas, esparto).
La
localidad de Níjar es conocida
por su artesanía alfarera y textil. Sus principales
actividades productivas son forrajes, cítricos,
ganado lanar y porcino, junto con alfarería
tradicional. Es una de las industrias capitales de
la Villa y más características
de la comarca. Es muy común oír al pasear
el inconfundible traqueteo que hace nacer la jarapa
(manta de diversos tamaños y utilidades convertida
en producto típico). La cerámica de Níjar es
la mejor muestra de la persistencia
árabe a través de los siglos. Las semejanzas
decorativas y de elaboración no dejan lugar a
dudas. Artistas y artesanos llegados de diversas partes
del mundo han encontrado aquí
un lugar para vivir y desarrollar su creatividad, influyendo
sobre los más jóvenes alfareros autóctonos
que han probado a salir del esquema conocido y abordan
nuevas formas y motivos con evidente éxito.
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