Nerja,
situada en el extremo oriental de la Costa
del Sol, cuenta con todos los ingredientes
que la hacen apetecible para cualquier visitante.
Su temperatura media anual, cercana a los veinte
grados, el hermoso paisaje serrano de La
Axarquía malagueña, así como
un escarpado litoral en el que se alternan playas
y acantilados, son algunos de sus atractivos. Su
casco histórico reúne bellas muestras
de arquitectura popular, con bellos paseos y emblemáticos
rincones como el Balcón de Europa,
espléndido mirador sobre el mar.
La zona
estuvo poblada desde tiempos prehistóricos,
tal y como revelan las pinturas rupestres halladas
en la famosa cueva de Nerja, conocida
como la “catedral prehistórica”. La
cueva de Nerja, descubierta en 1959, constituye
uno de los principales reclamos turísticos
del municipio. Declarada Monumento Histórico-Artístico,
posee cerca de dos kilómetros de galerías
subterráneas visitables por el público.
En ella se pueden admirar sorprendentes formaciones
geológicas labradas por el lento devenir de
los siglos. Altas bóvedas y espaciosas salas
decoradas con columnas, estalactitas y estalagmitas
permiten que sea conocida como la “Catedral
prehistórica”. La Sala
de la Cascada, llamada así por la
especial disposición que adoptan sus grupos
de estalagmitas, es el privilegiado escenario en
el que se desarrolla el Festival Cueva de
Nerja que, desde hace más de tres
décadas, reúne a las más prestigiosas
figuras de la música, la danza o las artes
escénicas.
El interés de
la cueva es también arqueológico, ya
que alberga una colección de pinturas rupestres
atribuidas al Paleolítico,
si bien han sido hallados vestigios de otros periodos,
como el Epipaleolítico o
el Neolítico. En la Sala
del Vestíbulo se recoge una interesante
colección sobre piezas de cerámica,
herramientas y pinturas encontradas en el lugar.
Nerja exhibe
en su trazado urbano hermosas muestras de arquitectura
típica. Entre sus monumentos, cabe mencionar
la ermita de Nuestra Señora de las
Angustias, patrona de la localidad. Construida
en el siglo XVI, destacan en su interior los frescos
que ornamentan su cúpula.
Sobre los restos de un
histórico baluarte costero se encuentra uno
de los lugares más emblemáticos de
la villa: el Balcón de Europa,
hoy convertido en un animado paseo que finaliza en
un espléndido mirador sobre el mar.
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