Viaje
a través de la Sierra de los Filabres.
Visitaremos el típico pueblo de Seron,
productor de los mejores jamones de Andalucía.
Conoceremos el proceso de elaboración, la
cantera y el taller de mármol. Durante el
viaje podremos observar los maravillosos bosques
de la zona.
Serón es
uno de los pueblos almerienses cargados
de personalidad: Serón de
rica prehistoria y Serón de
rica historia, Serón de buenas
entrañas de la tierra y Serón de
buenos aires y el buen arte del bien saber curar
el más emblemático de sus productos, el
jamón. Tiene
de todo Serón para presentar
una buena oferta turística: un bellísimo
paisaje en todo el término municipal, y muy
en especial en esa zona de Las Menas,
en el camino norte hacia El Calar;
un precioso pueblo blanco coronado por un castillo
un día más imponente que asoma al llano
del Almanzora entre bancales y verde; y
una excelente gastronomía cuya enseña
es, como no, el jamón.
Es
imprescindible conocer Serón,
el Serón de Las Menas y su historia y su paisaje;
el Serón del pueblo mismo, el del castillo
que conserva aún algún paño
de la fortaleza original del tiempo de los árabes,
el de la escueta y simpática ermita de la
Virgen de los Remedios, el de su bien remodelada
plaza y el de su parroquia, que data del XVI; y el
Serón de todo un término municipal
cargado de belleza natural y de la de los restos
de ese gran aglomerado humano que nos ha entregado
su rica, muy rica, historia.
El
mármol de la Sierra de los Filabres,
conocido como mármol de Macael,
está
presente a lo largo de la historia como ahora empieza
a estar presente a lo ancho del mundo. El mármol
de Macael que había sido utilizado
por los fenicios y había aportado sus bloques
de roca a la civilización romana y a la de Al
Andalus siguió contribuyendo a nuestra
historia y, antes y después de la rebelión
de los moriscos y la repoblación de la villa,
fue utilizado en obras de la importancia de la Capilla
Real de los Reyes Católicos en Granada (1521)
y el Monasterio de El Escorial (1581),
con lo que se incorporaba a la nueva España cristiana
surgida tras la Reconquista, La
Catedral de Jaén (1655) y el Palacio
Real de Madrid (1792).
Y
en el centro de una producción que ya es comarcal,
la villa de Macael que ha dado nombre
al mármol de los Filabres,
un pueblo en clara expansión rodeado de canteras
y talleres, circunvalado por un tráfico incesante
de camiones y que se eleva en la colina por calles
y plazas que son en sí mismas, en especial
por sus balaustradas, un monumento al mármol.
Con una bella y frondosa vista al río
Laroya en un extremo del pueblo, en Macael hay
que buscar, sobre todo, la belleza que transmite
la prosperidad, la buena construcción que
caracteriza un pueblo en permanente renovación
y el ambiente que habla de un presente y de un futuro
al que se puede mirar con confianza.