Andalucía,
denominada por muchos como "puente
entre continentes", "puerta
de Europa", "crisol
de culturas" o "punto
de encuentro entre mares",
se ajusta perfectamente a cualquiera de estas
definiciones.
Vértice
entre Europa y Africa y punto de encuentro
del Océano Atlántico y el Mar
Mediterráneo, ha sido codiciada a lo
largo de los siglos por numerosas culturas
desde que la historia es historia y aún
mucho antes, gozando de las preferencias de
nuestros antepasados de la prehistoria como
lugar de asentamiento.
En Andalucía,
el contraste es norma común. La diversidad
de paisajes y accidentes geográficos
que la conforman le confieren una diversidad
tal que genera un abanico de formas que van
desde el cálido valle del Guadalquivir,
a las frondosas sierras de media montaña,
pasando por paisajes volcánicos como
el desierto de Tabernas o
por los de las blancas cumbres de Sierra
Nevada.
La
milenaria historia de Andalucía ha
dejado en herencia un inmenso legado artístico. La
Alhambra de Granada, la Mezquita
de Córdoba o la Giralda y
casco histórico de Sevilla son
hitos monumentales de la Humanidad, pero en
la inmensa mayoría de sus ciudades y
pueblos se encuentran representados los mejores
momentos de la vida artística andaluza
a través de los tiempos.
La
brillante arquitectura islámica, renacentista y,
sobre todo, barroca de sus
edificios más importantes, sus castillos, fortalezas y monasterios,
diseminados por toda su superficie, completan
un patrimonio de enorme trascendencia.
La
patria de Velázquez, Murillo y Picasso dispone
de lienzos, esculturas, joyas, imágenes
y restos arqueológicos que se reparten
por catedrales, museos, iglesias, conventos
y palacios como guardianes de un potente
desarrollo artístico.